Debí mirar hacia atrás unos segundos antes, tal vez hubiera visto tu rostro, no hubiera desaparecido, nuestras miradas, juntas hubieran ardido por momento, cambiando al mundo, nuestro mundo, deteniendo el tiempo, evitando la lluvia. Pero me fui solo, ahí en la soledad me pilló la lluvia, fría, impredecible. La tierra giró, en si mismo y su sobre su orbita para que pudiéramos vernos, pero esta vez fui yo el que se detuvo. Dime, ¿sientes cómo la tierra gira bajo tus pies?.
