
Anoche soñé contigo. Recostaste tu cabeza en mi hombro mientras veíamos pasar la carretera. Tal vez las ventanillas del auto estaban abiertas, porque sentía el viento en mi rostro. Entonces me dijiste que te quedarías, que tan solo me acompañabas a la estación, era el último viaje.
Hoy quise verte y contarte este sueño. Pero no te encontré.
A veces la ausencia de palabras es tan necesaria, tan necesaria para desaparecer completamente, respirando a centímetros de ti. A veces, refugiarse en el silencio y desaparecer es necesario, para encontrarme contigo en sueños, aunque sea solo yo el que sueña.
