Los lunes de sol y las mañanas frías. Los interminables viajes aferrado a un libro. Palabras y mensajes intentando seducirte, ya sin mucho entusiasmo. Creo que hoy viajé sin mucho esfuerzo, cómodo, más no feliz, hasta un 1950 que nunca pasó, disfrutando un viento tibio, viajé hasta un viaje en medio de la carretera, en medio del camino y en ningún lugar a la vez, sin extrañar el lugar donde partí, sin ansiar mi destino, tal como me gusta. Creo que, por ahora, puedo viajar a donde quiera, esa es la buena noticia, al menos hasta que pase el invierno.

1 comentarios:

i. dijo...

viajar siempre hace bien
alejarte del centro del torbellino.
espero que sirva para el relajo y la liberacion de la mente

cariños